Tal cual

A las cinco de la tarde quería estar en el río corriendo. Son las tres y media, llego a casa sin haber comido. Si ahora como una comida normal, no voy a estar corriendo a la hora que quería. Si no corro, tampoco voy a poder correr, porque no vale la pena tener un bajón de glucosa y marearse. Aprovecho que me quedaban un pastelito y una barrita en casa para tomármelo, beber agua para hidratarme y poder salir a correr sin tener el estómago vacío. Pero el estrés de la de la mañana pasa factura y la tripa fuerza una parada técnica. Tras una ración adicional de problemillas familiares, estoy a las seis pasadas en el río, con un ardor que parece que tenga un dragón en el estómago, pero es de esas veces que tu mente repite: no van a poder conmigo, voy a salir a correr.  Las dos últimas semanas estaba corriendo con los auriculares puestos sin música, con un metrónomo en el móvil que me marca la cadencia. Hoy no estoy para eso. Me quito los cascos y guardo todo en la riñonera: necesito correr a mi aire. Mi recorrido habitual por el río es: empezar en el kilómetro 1 del circuito 5k, junto a la estación de metro de Alameda en dirección al Palau de la Música, y al llegar al punto de inicio del circuito 5k (1 km), dar la vuelta hacia el otro extremo (5km) y volver al punto de salida (otros 4km, 10 en total). Hoy me planteo salir al revés, del 1 hacia el 5, pero lo descarto, mi hábito gana y salgo hacia el km 0.

No voy bien, pero tampoco mal, pero si me molesta el ardor cuando respiro. Poco a poco se acerca el punto de dar la vuelta, en mi cabeza sé que a la vuelta al km 1, con todos los problemas del día que llevo acumulados, lo dejaré, … y cuando estoy en la bajadita final al 0 se vuelve a imponer el vicio de correr, y me viene una inspiración: no vuelvo al 1, voy a seguir, … volveré a casa corriendo, no serán los 10 km pero aprovecharé la salida para algo más que dos kilómetros. Y ahí empezó lo bueno. Liberado de la tentación de parar sale el disfrute de correr y explorar, y en mi mente brota una pregunta: ¿dónde acaba el río?¿hasta dónde se podrá llegar corriendo por el río hacia el mar? y ahí que me lanzo. Ya ha oscurecido, pero decido seguir el cauce a ver que pasa. Al llegar al Gulliver, me decanto por seguir por la izquierda. Llego a la altura del Museo de las Ciencias, tengo que parar para hacer una foto: está precioso el paisaje con las luces de la Ciudad de las Ciencias. Sigo, paso por debajo del puente de l’Assut d’Or, y me meto en terreno inexplorado. Nunca ha pasado por aquí, ni siquiera caminado, un poco más adelante, tras superar el Ágora, veo que no se puede seguir por el cauce pero una senda sube hacia la acera, la sigo, y llego a un muro que me separa de las vías del tren. Sigo paralelo al muro por el carril bici. Me siento como un indio en las películas del oeste porque empieza a oírse en los raíles que un tren se acerca. A la derecha dejo un colegio, por las vías me adelanta un tren que se mete en el túnel, y continúo por el carril bici junto a un polideportivo, al fondo a la derecha se ven las luces de la feria de Navidad. Acabo saliendo a una gasolinera Repsol: ya sé dónde estoy, por detrás de la zona del ambulatorio de Padre Porta. Decido seguir por la misma acera de la gasolinera hacia el puerto. Paso por delante de Las Naves y llego a la zona de salida de las 15k, cruzo hasta el Edificio del Reloj y recuerdo que desde ahí se llega hasta el Veles e Vents y el paseo marítimo, y me animó a llegar hasta allí. Paso junto al circo Legacy, dejo atrás Edem y Lanzadera. Me adelanta otra corredora y me cruzo con alguna bici en sentido contrario, pero casi estoy solo. Empieza a chispear, pero no hace frío. A lo tonto a lo tonto, estoy en el Paseo Marítimo, el suelo está mojado pero no resbala, me siento bien, el ardor ya no me acompaña y decido seguir por el paseo lo más cercano a la arena. Pasando junto a los restaurantes, algunos están cerrados, otros parece que se preparan: caigo en que es viernes y 2o de diciembre, habrá cenas de empresas o de grupos de amigos empezando el fin de semana. Voy leyendo el nombre de los personajes escritos en las baldosas (después encuentro su explicación en este enlace). Paso a paso, empieza a formarse en mi cabeza la idea de llegar al final del paseo. Además, mientras avanzo pienso que es la recta final de la 15k Valencia abierta al mar, y recuerdo las dos ocasiones en las que he hecho ese mismo recorrido en sentido contrario. La recta final (y pedazo de recta final) empieza junto a las columnas que separan La Patacona (Alboraya) de La Malvarrosa (Valencia). Esa recta es preciosa porque hay gente animando, por el paisaje, el aire que huele al mar, porque sabes que ya lllegas y que al final está la meta; y a la vez tiene un punto de traicionera porque si vas justo se puede hacer muy muy larga, parece que avanzas y no llegas.

Ya he dejado la playa del Cabañal y se me acaba la playa de la Malvarrosa, en las columnas de colores, estoy tentado de dar media vuelta pero veo que el camino de bajada que pasa entre palmeras desde las columnas hasta el paseo de la Patacona está libre de arena, y sigo adelante… llegaré hasta el final del paseo de la Patacona. Y sí, llego, y dando la vuelta al edificio en el que hay un casal fallero enfilo el camino de vuelta hacia Valencia, deshaciendo mis pasos por el paseo de la Patacona. Ya no chispea y se corre muy bien. Desde el final de la Patacona, se puede enlazar con un camino-carretera-carril bici que llega hasta la Ermita dels Peixets en Alboraya. Desde ahí se puede cruzar por un puente el barranco del Carraixet y llegar a la zona comercial de Leroy-Merlin y Alcampo, o avanzar en dirección oeste por la orilla del Carraixet y se llega hasta Alboraya, junto al polígono.

Según voy volviendo hacia el Hotel de Las Arenas, me cruzo con grupos de trajeados que imagino van llegando a sus cenas. Ya empiezo a sentir el cansancio, pero quiero llegar hasta tocar la pared del hotel, justo dónde ponen el podio de la 15k. Llego, toco y giro a la derecha por la Avenida del Mediterráneo. Pienso en parar, pero aún no me lo pide el cuerpo. Finalmente paro delante de la puerta del Mercado del Cabañal. No sé cuánta distancia he corrido pero no me importa. De dentro sale una felicidad calmada que ya no me quitará nadie. Luego miraré en internet cuánto he corrido, pero no me importa, he disfrutado corriendo en una tranquila noche, tal cual.

 

Fecha 20/12/2019
Distancia (km) 13
Tiempo (h:mm:ss) 1:28:10
Ritmo promedio 6:47

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.